miércoles, 15 de junio de 2016

[Entrevista a Pilar Aguilar por Isabel Díaz Marín]


Pilar Aguilar durante la 30ª Muestra de Cine y Mujeres de Pamplona

Tanto por lo que sabe como por la pasión con que lo cuenta es un auténtico placer hablar con Pilar. Lo hace fácil, y deja meridianamente claro que este asunto del cine debe ser cosa de todas. Si faltamos pierde la sociedad en su conjunto. Y si estamos, solo contadas por ellos, perpetuamos la desigualdad de la forma más sutil y sibilina.
De lo necesario de su trabajo y sus reflexiones no hay duda. Y así es como nos lo cuenta empezando por el mismo principio de la historia,  la propiedad de la mirada en el cine actual.
Tú hablas del cine, la ficción audiovisual “otro género de mirada”, ¿qué mirada es la que tenemos ahora?
La mirada está acaparada por la mirada masculina. De hecho como dice Jutta Brückner que es una directora alemana muy interesante, para empezar hay que definir las cosas que se miran porque vivimos en una realidad compleja y tú puedes mirar una cosa u otra, todo no se ve, siempre tenemos como un visillo. Y cuando la mirada es fundamentalmente masculina, como dice  el análisis feminista  clásico el dueño de la mirada es el varón y la mujer es la cosa a mirada.
Esto no es una especulación, es que si tu dices ¿quién hace cine y quién protagoniza el cine? Y como mínimo en un 80% y muchas veces, en el cine que normalmente se difunde el 90% son directores y es mirada masculina.
Cuando analizas estas películas te das cuenta de que ellos son los que viven la historia, que además la historias que viven son historias muy ligadas a la cultura masculina. Que por ejemplo, los conflictos se resuelven a base de tortas o de violencia, y que las mujeres aparecen en tanto en cuanto forman parte de otra historia, la masculina. Cuando ellos tienen que vivir su historia de amor, entonces aparece ella. Ahora mismo es una opción masiva, la mirada masculina, y falta la otra mirada. Es una mirada sesgada, y mi teoría es que no es solamente una cuestión de justicia, es una cuestión que nos embrutece a toda la humanidad. Nos está privando de una riqueza y nos está deformando. No nos está ayudando a elaborar los elementos que por otra parte ya hay en la sociedad igualitarios.
Entonces el cine, invisibiliza a las mujeres reales…
Claro, claro. Para empezar las hace sujetos subalternos. Aunque esto ya no se formula explícitamente. Aunque cuando yo era pequeña sí [...], ahora tú vas a una clase de adolescentes  y les dices que no tienen nada que hacer que tienen que esperar a un hombre, o que lo que hagan debe amoldarse a él, y te dirían que no. Pero en la práctica sí.  Con los indicadores sociales te das cuenta que esto en el fondo es lo que seguimos interiorizando, es decir, las mujeres una sumisión y los hombres una prepotencia. Que dicho así es como, brutal pero que es lo que ocurre en las películas [...] Las mujeres no son sujetos dignos de encarnar el relato socialmente compartido, que es la explicación de todo lo que nos pasa y sentimos[...] son lecciones para la vida, encarnada por varones, así que ellos son los humanos de verdad.
Vivimos inundadas de ficción, nos socializamos con las pantallas pero ¿nos cuesta identificar esto? ¿le cuesta a una adolescente?
Ahora mismo hay una contradicción muy fuerte entre lo que ya hemos conseguido, porque ha sido una conquista que es la formulación explícita de nuestra igualdad, socialmente hemos avanzado mucho. Pero  los mundos emocionales, simbólicos e imaginarios siguen anclados en lo otro: en que hay un ser que de verdad es el ser, el humano por excelencia y nosotras somos algo que les pasa a ellos.
Unos seres vicarios, como dice Celia Amorós nosotras estamos en función de las vivencias de otros.  Y esto pasa en todo tipo de películas, de amor por ejemplo, chica encuentra chico y chico encuentra chica. Eso no es verdad,  él vive una historia y te encuentra. Y ella, si él no aparece está condenada.
El audiovisual es muy potente desde la sutilidad…
Sí, porque cualquier persona cree mucho más en lo que ve que en lo que oye […] además es muy emotivo, no es racional y no te permite un distanciamiento crítico.  Violaciones….
Es un mensaje que por sus mismas características resultan muy emotivos y muy difíciles de detectar y además te manipulan mucho las emociones porque tú en el cine puedes ver cosas que objetivamente, en la vida real no soportarías […]. El cine forzosamente, te fabrica un punto de vista, no es solamente te voy a enseñar esto, sino te lo voy a enseñar de una determinada manera que provoque en ti un sentimiento, una emoción que, en primer lugar te obnubila y en segundo, te condiciona para que lo aceptes. […]
No es una mirada inocente la que está detrás de la cámara, se percibe la sombra del patriarcado. ¿En el mundo del cine se percibe, se reflexiona sobre esto?
En general no, porque no es menos machista y patriarcal que el mundo en general, y el cine tiene un problema, y es que se hace con mucho dinero […] lo que hace que sea un mundo muy conservador en general. Los productores  tienen miedo de apostar por novedades. Son, en general hombres, que de entrada las historias de mujeres les interesan poco. El grave problema es que  a lo mejor se acuestan con mujeres, pero las mujeres no  les interesan . Pasa igual que en el cine, si es que las películas son eso, tú dices este tipo quiere enrrollarse con esta señora, para follar sí; pero, con quien va a vivir las historias de verdad es con otro. Piensa por ejemplo en “El señor de los Anillos” y son una panda de hombres, y hay tres personajes femeninos, una casi transparente y otra que aparece 20 minutos y muere […] y fíjate por ejemplo en el caso de Frodo, que está destinado a misiones más altas y es como la clase superior que ya no tiene ni mujer, es como los sacerdotes en la Iglesia. Son los nuevos mitos de castas superiores de hombres, que ya no tienen ni esa debilidad que las mujeres representan.
El personaje femenino muere, ¿se nos castiga como mujeres según la conducta?
Mucho. Yo le llamo el sadismo del relato, hay como una necesidad de castigar a los personajes femeninos  por ejemplo, en Casablanca, sin negar la calidad de la película, pero resume todos estos esquemas […] ella en toda la película no se pronuncia sobre lo que está ocurriendo […] y al final ella llora, en esta escena ella suplica el perdón, aunque su única opción es volver con su marido y es  Bogart, Rick, quien la perdona y la empaqueta con el otro […]. A un protagonista masculino esto, no le pasa. Cuando sufre, sufre por algo y nunca termina sin control.  No es ese sometimiento sádico que se utiliza con las mujeres, y que se repite […]. Es muy recurrente que a los personajes femeninos, aparte de que no pintan gran cosa, se las maltrate.[…]
 Y ¿cómo se cambia esto?
Pues hay varios puntos de ataque, uno es la lucha que están llevando las mujeres del cine en España hace más de 10 años que se creó CIMA y es una asociación muy potente que ha hecho muchas cosas. Por ejemplo exigir que los jurados sean siempre paritarios, o comisiones que reparten dinero, siempre paritarias. Medidas públicas de corrección […] que haya un baremo especial que bonifique las películas realizadas por mujeres puesto que constatamos que somos un 7% como realizadoras de películas […] y que son películas que necesitan ser apoyadas.
Lo mismo que pasa ahora en Hollywood con las actrices que están empezando a ponerse las pilas y con esto pasa como siempre alguien tiene que romper el runrún  y una vez que alguien se lanza hay otras muchas que dice ah! Esto es lo que yo siempre he sentido y no es que no me atrevía a decirlo, es que ni me atrevía a formularlo […] y que te rebela en emociones a ti misma.
El feminismo en general, en la medida en que  hombres y mujeres, chicos y chicas sean conscientes  de todos estos mecanismos y los vayan desmontando también podrán percibir la injusticia, la arbitrariedad y la pobreza absoluta que supone que no haya películas no sean mujeres.
Y las mujeres más conscientes, pues  hay ir a ver el cine de mujeres y además pagando.
Se pueden hacer cosas desde muchos ángulos, no es fácil, pero  todos los ángulos son necesarios
Nunca han sido  fáciles los pasos del feminismo pero hay que darlos…
Sí, y yo a pesar de todo soy optimista. La reacción patriarcal ahora mismo está siendo brutal, muy fuerte pero yo creo que están así de agresivos y de violentos justamente porque ven claramente que avanzamos porque yo que estoy con las chicas del cine y de CIMA  desde hace muchos años he visto cómo ellas han avanzado ideológicamente. Y aunque empezó porque ellas fueron conscientes de que estaban siendo discriminadas, tenían esa idea, […] pero tenían todas las prevenciones del mundo con el feminismo.  Pero ahora lo dicen claramente.
Seguimos hablando y el tema llega hasta el tratamiento sexual en las pelis, y aquí sí Pilar se indigna, no, se cabrea, y no es para menos.
Después un muestrario de las series que se van a estrenar ahora […] son siempre momentos de una impetuosidad… y no siempre te apetece que uno llegue te levante la falda y te la meta, y además, nada más que con eso, ella ya, al cielo y orgasmo.[…] Y es que el clítoris sigue sin existir, sigue sin ser considerado nuestro órgano sexual. Ese tema no existe, es decir forma una especie de propaganda que yo llamo propaganda terrorista. Y te planteas cómo llega la gente joven con una batería de imágenes potentísima que les dice que ellos penetran y ellas dan un alarido. […] es muy duro. Y es una contrapropaganda, y es masiva.
Otra cuestión fundamental por la que se evidencia la necesidad de la mirada de la mujer, que se cuenten también en terrenos como éste ¿Es una mirada sobre otras temáticas?
Sí, y no digo que las mujeres estén libres de tópico. Las mujeres tratan todo tipo de temáticas y no tienen porqué tener una especialidad. Pero si tomas un corpus de películas y lo estudias te das cuenta de que no reflejan igual lo que hacen hombres y mujeres, la iniciativa de los personajes, la forma en que reflejan la violencia. Es portentoso, nada es igual. Entonces, es que la mirada de las mujeres enriquece la mirada general, cogida en su conjunto, aporta puntos de vista que están sin tratar en el cine. […] son miradas mucho más equilibradas, menos sesgadas y abre perspectivas muy interesantes. […] Cuando se cuenta una historia nuestra hay muchos factores que son novedosos y es un mundo sin explorar.

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