jueves, 23 de junio de 2016

Federica Mogherini: “Esta tragedia debe impulsar la solución en Siria”


La alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, este miércoles en Génova.  REUTERS
La imagen de Federica Mogherini rompiendo a llorar en Jordania tras conocer la masacre de Bruselas ha dado la vuelta al mundo. Pero la jefa de la diplomacia europea está de vuelta en la capital belga y este miércoles recibió a la alianza de periódicos LENA, en su despacho de la Comisión Europea, sin rastro de lágrimas. Al contrario, parecía bastante firme, incluso indignada por lo ocurrido.
Pregunta. El mundo entero ha contemplado su llanto.
Siento que mis lágrimas eclipsaran el contenido del mensaje
Respuesta. Por una parte, eso mostró mis sentimientos como ser humano, que es lo que somos. Por otro, siento que mis lágrimas eclipsaran el contenido del mensaje. Necesitamos que el islam sea parte de esta batalla. Necesitamos que se oigan más voces musulmanas, en nuestras sociedades europeas y en toda la región [de Oriente Próximo]. Pero, más allá de las emociones, el papel de las instituciones es reaccionar y trabajar.
P. ¿Y cómo debe reaccionar la Unión Europea?
R. Debemos acelerar las medidas necesarias. En un encuentro extraordinario del Consejo Europeo, celebrado tras el ataque a las Torres Gemelas en 2001, ya acordamos “mejorar sin demora el intercambio de información entre los servicios de inteligencia de los Estados miembros”. Y de eso hace 15 años.
P. ¿No es ese el problema, que siempre se acuerdan conclusiones similares?
Hablamos de un problema interno, de ciudadanos europeos
R. El problema es que incluso las decisiones que hemos tomado no se aplican. Porque en este caso [de los ataques terroristas] estamos hablando de un problema interno, de ciudadanos europeos. Por supuesto que hay un ángulo sirio en este escenario, pero el problema está dentro de nuestras fronteras. Tenemos que intercambiar información de los servicios secretos.
P. Usted dice que la respuesta es más Europa. Pero probablemente la reacción irá en sentido inverso, en construir más muros. ¿Cómo evitarlo?
R. Creo que los ciudadanos europeos entienden muy bien que estamos juntos en esto. Que nuestra fuerza puede ser nuestra integración. En estos momentos buscamos coordinación antiterrorista con países ajenos a la UE. ¿Tiene sentido que no nos coordinemos entre nosotros? Y, sin embargo, lo que tenemos hasta ahora son sistemas nacionales de lucha contra el terrorismo. ¿Es razonable?
Es ilusorio pensar que la solución de la UE no funciona y la nacional sí
P. ¿Está fracasando la UE en esta batalla?
R. Es ilusorio creer que la solución europea no funciona y la nacional sí. Es al contrario. Porque lo que tenemos ahora es un enfoque nacional. Pero el mundo está globalizado. Es evidente para cualquiera que necesitamos instrumentos europeos para afrontar amenazas que son, como mínimo, de dimensión europea.
P. ¿No teme que la reacción de los ciudadanos sea culpar a las comunidades musulmanas que viven en Europa?
R. Me criticaron hace meses porque dije que el islam es parte de Europa. Pero es hora de que nos demos cuenta de que no se trata de una presencia externa. Son ciudadanos europeos, nacidos y crecidos aquí. Si lo mostramos de nuevo como un choque de civilizaciones, significa que no hemos entendido nada de lo que ha pasado en las dos últimas décadas. Cuando presentamos los problemas en términos de “nosotros, los europeos cristianos” y “ellos, los árabes musulmanes”, primero, no decimos la verdad. Y segundo, alimentamos la misma narrativa de quienes quieren demostrar que es imposible vivir juntos. ¿Cuáles son los valores que decimos que atacan los terroristas? El valor fundamental de Europa es la integración de diferentes modos de vivir. No solo es posible, sino que constituye una fuente de paz y prosperidad.
P. ¿Entonces no hay choque de civilizaciones?
R. Si caemos en la trampa de la simplificación, de “ellos contra nosotros”, acabamos con nuestros valores. No es la diversidad lo que destruye nuestras sociedades, sino el miedo a la diversidad. Por supuesto, esto implica que tenemos que invertir en una sociedad inclusiva y participativa para todos. Pero no hay unos europeos que lo sean más que otros.
P. ¿Es solo un problema europeo?
R. Por supuesto que no. En cualquier vacío de poder las organizaciones terroristas pueden encontrar espacio para su actividad y eso es un problema para toda la comunidad internacional. Tenemos que asegurarnos de que, tras esta tragedia, que viene después de otras vividas en el Mediterráneo en los últimos meses, se da un fuerte impulso para encontrar una solución a la guerra en Siria y para prevenir lo peor en Libia.
P. ¿Cómo cree que estos ataques pueden acelerar el proceso en Siria?
R. He hablado estos días con muchos refugiados en Jordania y en Líbano. Y solo escuchaba un mensaje, fuera de los niños de cinco años o de los abuelos: queremos la paz en Siria, volver a nuestros hogares. Ni siquiera mencionaban Europa, ni cómo llegar a ella. Como comunidad internacional, debemos hacer tres cosas. Primero, a corto plazo, consolidar y extender el alto el fuego; es un milagro, pero se mantiene. Segundo, expandir el área donde se distribuye ayuda humanitaria. Porque así salvamos vidas. Y tercero: convencer a las partes en Siria de que empiecen el proceso político.
P. ¿Estamos más cerca de esa solución?
R. Es la primera vez en cinco años que la comunidad internacional está unida en esto. Ahora los sirios tienen que implicarse: empezar el proceso político, poner fin a la guerra y unir fuerzas contra el Daesh [ISIS]. Esta tarde [por la del miércoles] viajaré a Ginebra para reunirme con ellos y comunicarles esta urgencia. Tenemos una responsabilidad hacia la gente que pide paz, que quiere volver a casa. Tenemos que hacerlo posible.

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