lunes, 27 de octubre de 2014

Gaspara Stampa, poetessa italiana (1523-1554)




Inscriptos en el petrarquismo, que ofrecía a la práctica individual un modelo poético y lingüístico legitimado dentro del cual realizarse, vieron la luz, a lo largo del Cinquecento, numerosos cancioneros escritos por mujeres. Rime(1554) de Gaspara Stampa, publicado póstumamente por su hermana Cassandra, se encuentra entre estos.
Al recorrer el inventario de las fabulaciones que se idearon en torno de la vida de Stampa pueden hallarse insólitas invenciones: una desconocida ascendencia aristocrática; un hipotético retrato de la autora atribuido al pintor Guercino da Cento, nacido treinta y siete años después de la muerte de la poetisa; y los rumores de un envenenamiento adjudicado, alternativamente, a su propia mano y a la de su amado.
Gaspara Stampa nació en Padua, se conjetura que alrededor de 1523, y murió en Venecia el 23 de abril de 1554, como resultado de fiebre, cólicos y mal de matriz. La especial relevancia de este último hecho, asentado en los registros parroquiales, recae en que conforma uno de los pocos eventos de la historia de la poetisa debidamente documentados. Y es que en la figura de Stampa parece profundizarse aquello que conformó un elemento constituyente de la creación de Francesco Petrarca: la fusión del yo poético y el yo empírico. Pero si Petrarca fabricó cuidadosamente (por medio de fechas, anotaciones marginales y escritos variados) el tejido entre vida y obra, el cual los lectores habrían de desenredar a través de los años, en el caso de Stampa han sido los lectores quienes, a lo largo de los siglos, han interpretado su obra lírica como una biografía y han hecho de su vida la sustancia de numerosas biografías ficcionales. Las causas de este proceso complementario tal vez residan en el misterio en el que permanece envuelta la existencia de Stampa. Las consecuencias, no obstante, han sido específicas: la evaluación del poemario como un reflejo, desprovisto de mediación y de arte, de lo acontecido y el uso de las composiciones en él incluidas para sostener una posición preconcebida en cuanto a la condición de virtuosa abandonada o cortesana deshonesta de su autora, en un debate que lleva ya cien años y que se ha acumulado como un peso sobre su obra.
A diferencia de otros cancioneros de poetisas contemporáneas, el volumen póstumo de las Rime alcanzó en el siglo XVI una única edición; fue innegablemente un fracaso editorial que se contrapuso al éxito social y al reconocimiento artístico, no sólo en el ámbito literario sino ante todo en el musical, que Stampa recibió entre sus coetáneos. La palabra poética viva, ejecutada en los ridotti venecianos, fue olvidada en la letra impresa por doscientos años, hasta su segunda edición, en 1738; con ella comenzó una lenta peregrinación del extranjero hasta los confines del canon literario.
La colección reúne 311 composiciones (sonetos, madrigales, sextinas, canciones y capitoli) y en sus folios el sentido se construye, simultáneamente, en cada poema individual y en la narración que cada fragmento lírico, anclado en un eje temporal,  puede producir en relación con aquellos que lo preceden y suceden. Reflexiones, esperanzas y arrepentimientos acompañan a tres devociones: la del conde Collaltino de Collalto, destinatario del poemario; la de Bartolomeo Zen, un breve amor posterior; y la de Dios. Sin embargo, el corazón de las rimas de Stampa se lee en los versos que a ella dedicó Rainer Maria Rilke en su “Primera elegía”: “Es que has pensado lo suficiente en Gaspara Stampa (…) ¿No es tiempo de que al amar nos liberemos de lo amado y estremecidos resistamos:/ como la flecha resiste el anhelo de la cuerda, para,/ recogida en el arrojo,/ ser más que ella misma?” (trad. Jorge Mejía Toro). En la pasión amorosa, que trasciende su objeto, la amante fiel encuentra la ilimitada materia para su escritura y el fundamento de la pervivencia de su voz. Este es el verdadero tema, subyacente e íntimo de las rimas: la desmedida y, por ello, divina entrega del yo lírico.
Las razones de la traducción se hallan implícitas en las observaciones ya expuestas. La tarea se funda en el deseo de regresar a la lectura de una obra literaria (hasta tanto la Historia nos revele con indicios más definitivos quién fue, en sus ocupaciones cotidianas y privadas, Gaspara Stampa) tan cautivante que, a través del tiempo, fue convertida en la biografía ideal de su autora.
Los siete sonetos aquí presentados constituyen tan solo un corto derrotero por las páginas del cancionero y sus versiones en endecasílabos blancos integran un proyecto en curso de traducción íntegra de las Rime. En la búsqueda del inasequible equilibrio entre sentido y sonido, las versiones persiguen, en primer lugar, el verso paroxítono, que ha preocupado a los traductores y escritores de la tradición petrarquista castellana ya desde 1552; y, en segundo lugar, el depurado léxico de Stampa, quien, a la manera de su modelo, ensaya, con sutiles variaciones y repeticiones, cientos de poemas a partir de un acotado número de voces.
Se transcribe la numeración establecida por Abdelkader Salza en 1913, dado que ha sido la más reproducida. No obstante, se restaura, entre corchetes y cuando así corresponde, el ordenamiento original de la primera edición, más próximo quizás al concebido por su autora. Pero incluso esta presunción, por la ausencia de un manuscrito autógrafo, deberá permanecer también en la incertidumbre.
   
XIX
Como quien en el cielo observa estrellasy siempre alguna nueva allí percibe,que surge, antes jamás vista, entre tantasclaras luces del mundo, santas llamas,
al observar las bellas y altas dotesvuestras, señor, de alguna se apercibenueva mi ojo, que ofrece la materiade modo que se escriba y hable de ella.
Pero así como cada ojo del cielonombrar no puede, aunque los vea el ojo,lengua mortal, cautiva en velo humano,
yo bien puedo mirar vuestros honores,pero la mayor parte escondo y celo,puesto que no es la lengua par de la obra.

XIX // Come chi mira in ciel fisso le stelle,/ sempre qualcuna nova ve ne scorge,/ che, non più vista pria, fra tanti sorge/ chiari lumi del mondo, alme fiammelle;// mirando fisso l’alte doti e belle/ vostre, signor, di qualcuna s’accorge/ l’occhio mio nova, che materia porge,/ onde di lei si scriva e si favelle.// Ma, sì come non può gli occhi del cielo/ tutti, perch’occhio vegga, raccontare// lingua mortal e chiusa in uman velo,//io posso ben i vostri onor mirare,/ ma la più parte d’essi ascondo e celo,/perché la lingua a l’opra non è pare.


LV
Los que en mármol, en tinte, en cera, en bronceimitáis y vencéis  a la natura,formando esta figura, y aquella otra,que semeje a su forma verdadera,
en hilera graciosa venid todosa formar la más bella creatura,que jamás la primera causa hiciese,tras que hizo con sus manos la primera.
Retratad a mi conde, y que os ocupecual es dentro, y cual fuera,  retratarlo,tal que nada le falte a tamaña obra.
Tan solo doble el corazón hacedle,como descubriréis que en verdad tiene:el suyo, el mío por Amor donado.

LV // Voi, che ‘n marmi, in colori, in bronzo, in cera/  imitate e vincete la natura,/ formando questa e quell’altra figura,/ che poi somigli a la sua forma vera,// venite tutti in graziosa schiera/ a formar la più bella creatura,/ che facesse giamai la prima cura,/ poi che con le sue man fe’ la primiera.// Ritraggete il mio conte, e siavi a mente/ qual è dentro ritrarlo, e qual è fore;/ sì che a tanta opra non manchi niente.// Fategli solamente doppio il core,/ come vedrete ch’egli ha veramente/ il suo e ‘l mio, che gli ha donato Amore.


LVI
Retratadme después al otro lado,como veréis que en realidad me encuentro:viva sin corazón o alma en el pechopor milagro de Amor raro y nuevo arte;
como nave que fuera sin cordaje,sin timón, sin velamen ni trinquete,mirando siempre hacia la luz benditade su estrella del norte, dondequiera.
Y observad que se encuentre mi semblantedel lado izquierdo dolorido y triste,y del derecho alegre y victorioso:
mi feliz condición significa esto,ahora que hallo a mi señor enfrente;eso, el miedo a que pronto sea de otra.

LVI // Ritraggete poi me da l’altra parte,/ come vedrete ch’io sono in effetto:/ viva senz’alma e senza cor nel petto/ per miracol d’Amor raro e nov’arte;// quasi nave che vada senza sarte,/ senza timon, senza vele e trinchetto,/ mirando sempre al lume benedetto/ de la sua tramontana, ovunque parte.// Ed avertite che sia ‘l mio sembiante/ da la parte sinistra afflitto e mesto,/ e da la destra allegro e trionfante:// il mio stato felice vuol dir questo,/ or che mi trovo il mio signor davante;/ quello, il timor che sarà d’altra presto.


CXCIX  [CC]
Señor, idos feliz donde el deseo,más claramente de hora en hora os llamea hacer volar al cielo vuestra fama,a salvo de la muerte y del olvido;
tan solo recordad cómo me quedo,tórtola solitaria en rama seca,que sin aquel, que anhela y solo añora,de verdes plantas huye y claros ríos.
Sed de mi corazón el compañero,no le donéis el vuestro a otra dama,que a mí, tan fiel, primero no lo disteis.
Recordad regresar por sobre todoy, si esto ocurre cuando esté yo muerta,no dejéis olvidada mi fe rara.

CXCIX  [CC] // Signor, ite felice ove ‘l disio/ ad or ad or più chiaro vi richiama/ a far volar al ciel la vostra fama,/ secura da la morte e da l’oblio;// ricordatevi sol come rest’io,/ solinga tortorella in secca rama,/ che senza lui, che sol sospira e brama,/ fugge ogni verde pianta e chiaro rio.// Al mio cor fate cara compagnia,/ il vostro ad altra donna non donate,/ poi che a me sì fedel nol deste pria.// Sopra tutto tornar vi ricordate,/ e, s’avien che fia quando estinta io sia,/ de la mia rara fé non vi scordate.


CCVII  [CCV]
Ya que mi libertad, Amor, me has vuelto,tenme en este dichoso y dulce estado,tal que mi corazón sea así mío,como lo fue en mi tierna edad primera;
o, si acaso deseas que en tus rutas,amando, siga mi habitual costumbre,haz que yo arda de fuego más templado,y que, si ardo, piedad otros me tengan;
porque creo notar, en ciertos signos,que fraguas nuevos lazos, nuevas flamas,y a tu yugo te esmeras por volverme.
Guárdame, Amor, en estas breves paces,Amor, que contra mí soberbio reinas,Amor, que con mi mal sólo te alegras.

CCVII  [CCV] // Poi che m’hai resa, Amor, la libertade,/ mantiemmi in questo dolce e lieto stato,/ sì che ‘l mio cor sia mio, sì come è stato/ ne la mia prima giovenil etade;// o, se pur vuoi che dietro a le tue strade,/ amando, segua il mio costume usato,/ fa’ ch’io arda di foco più temprato,/ e che, s’io ardo, altrui n’abbia pietade;// perché mi par veder, a certi segni,/ che ordisci novi lacci e nove faci,/ e di ritrarmi al giogo tuo t’ingegni.// Serbami, Amor, in queste brevi paci,/ Amor, che contra me superbo regni,/ Amor, che nel mio mal sol ti compiaci.


CCXXI  [CCXIX]
A la alta mar, que entre inconstantes vientoscrucé tres años, cuando casi en puertome recondujo Amor, que injustamentepronto está a mis zozobras y a mis daños;
y para dar a mis deseos alasa mis ojos mostró un este tan claroque, al mirarlo otra vez, hallo consuelo,y el zozobrar parece no afanarme.
Un fuego igual al otro fuego siento,y, si este es tal en tiempo tan escaso,que mayor que el primero sea, temo.
Y, ¿qué he de hacer, si me es arder forzoso,si en ir consiento voluntariamentede un mal en otro y de uno en otro fuego?

CCXXI [CCXIX] // A mezzo il mare, ch’io varcai tre anni/ fra dubbi venti, ed era quasi in porto,/ m’ha ricondotta Amor, che a sì gran torto/ è ne’ travagli miei pronto e ne’ danni;// e per doppiare a’ miei disiri i vanni/ un sì chiaro oriente agli occhi ha pòrto,/ che, rimirando lui, prendo conforto,/ e par che manco il travagliar m’affanni.//Un foco eguale al primo foco io sento,/ e, se in sì poco spazio questo è tale,/ che de l’altro non sia maggior, pavento.// Ma che poss’io, se m’è l’arder fatale,/ se volontariamente andar consento// d’un foco in altro, e d’un in altro male?


CCCVIII  [CCLXXX]
Purga, Señor, ya el interior afectode mi conciencia, tal que así yo esperesólo en ti, por ti anhele, sólo a ti ame,mi objeto excelso, eterno y verdadero.
Remueve de mi pecho con tu graciatodo otro afán y todo otro deseo,y los cuidados del amor y anhelosque me acompañan tras el vano goce.
La belleza que amo es la más raraque nunca hiciste; pero, al ser terrena,no es par de la belleza de tu reino.
Por recta vía guíame a lo alto,donde no puede devenir por el tiempouna eterna y serena vida en turbia.

CCCVIII [CCLXXX] // Purga, Signor, omai l’interno affetto/ de la mia coscienzia, sì ch’io miri solo in te, te solo ami, te sospiri,/ mio glorioso, eterno e vero obietto.// Sgombra con la tua grazia dal mio petto/ tutt’altre voglie e tutt’altri disiri;/ e le cure d’amor tante e i sospiri,/ che m’accompagnan dietro al van diletto.// La bellezza ch’io amo è de le rare/ che mai facesti; ma, poi ch’è terrena,/ a quella del tuo regno non è pare.// Tu per dritto sentier là su mi mena,/ ove per tempo non si può cangiare/ l’eterna vita in torbida, e serena.






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