martes, 21 de octubre de 2014

La creatividad de Sonia Delaunay brilla en solitario en París







La intensa creatividad de Sonia Delaunay brilla en solitario en el Museo de Arte Moderno de París hasta el próximo 22 de febrero, en un homenaje a esta artista que compartió vida, familia y arte con otro grande del siglo XX, Robert Delaunay.
La retrospectiva que hoy descubrió la prensa y que mañana abrirá sus puertas al público es la primera desde 1967 que dedica la capital del Sena a esta artista de origen ruso, nacida en 1885 en la actual Ucrania.
Reúne más de 400 obras de los géneros más variados a los que se dedicó a lo largo de su vida, cuadros, decoraciones murales, estampas, objetos cotidianos, muebles, moda, películas, cerámicas y diseños textiles.
"Se impuso rápidamente para nosotras la idea de presentarla sola y no constantemente en relación con la obra de Robert" (1885-1941), explicó a Efe Anne Montfort, comisaria de la exhibición junto con Cécile Godefroy.
Era también la manera de presentar no solo su trabajo hasta la muerte de su esposo, sino el conjunto de la trayectoria de esta creadora fallecida en París, en 1979, un año después de haber publicado su autobiografía, "Nous irons jusqu'au soleil".
Sonia, que en 1975 creaba todavía a la Unesco el cartel del Año Internacional de la Mujer, "siempre tuvo la misma creatividad", pero en general se suele tener tendencia a exponer las obras y puntos comunes de los Delaunay, y no su respectiva originalidad.
Para la comisaria, "los dos artistas se ayudaron mutuamente a progresar" y, en cualquier caso, ella es también "una de las grandes figuras de la modernidad, al igual que Mondrian, Matisse o Picasso".
"Se puede oponer el arte del uno al del otro, pero ellos mismos nunca tuvieron esa actitud cuando estuvieron juntos", destacó.
Al contrario, en el primer tercio del siglo XX, por ejemplo en 1913, Robert se esforzó para que el trabajo de Sonia fuese reconocido tanto como el suyo.
En aquel momento, al ser él un pintor, sus obras eran mejor aceptadas que las de Sonia, que trabajaba en dominios diferentes y en las artes aplicadas, añadió.
Después, tras la muerte de Robert, fue Sonia quien se dedicó verdaderamente a hacer que el trabajo de Robert no cayese en el olvido.
Entre tanto, su proyecto estético de cubrir todos los dominios imaginables e intentar impregnar con su utopía estética la vida cotidiana y hacer entrar el arte en la vida, la convirtieron en una artista plenamente moderna.
Si a Robert se le considera como el padre de la pintura pura y cofundador del modernismo, "ella también lo fue", solo que mientras él enseñaba y teorizaba cada período de su vida, Sonia no sentía esa necesidad, entre otras razones porque vivía con alguien que ya lo hacía, estimó Montfort.
Fue, sin embargo, una figura muy influyente en diferentes momentos, en particular los años 50 del siglo XX, cuando desempeñó un papel muy importante por su manera de intervenir en el mundo artístico y actuar de intermediaria entre los grandes artistas del momento.
Tenía una gran facilidad para relacionarse y poner a la gente en contacto y hablaba infinidad de idiomas, ruso, francés, alemán o inglés.
Gracias a ella, por ejemplo, resaltó la comisaria, la donación Brancusi entró en el Museo Nacional de Arte Moderno.
La exposición del MAM se ha realizado en gran parte con la donación hecha en 1964 por Sonia Delaunay y su hijo Charles al Estado francés.
Un fondo gestionado por el Centro Pompidou, donde esta semana se inauguró una muestra complementaria: "Robert Delaunay, Ritmos sin fin", centrada en el deseo del pintor de penetrar en el espacio urbano y en las artes aplicadas. 

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