jueves, 7 de enero de 2016

WISLAWA SZYMBORSKA, UN GENIO





Seguro que algunos lo habrán pensado ya. Pero no viene mal repetirlo cuando la injusticia o la incorrección son tan vulgares y repetidas. Cuando en octubre de 1996 le dieron el Nobel de Literatura a una poeta polaca llamada –difícil leerlo-
Wislawa Szymborska (fuera signitos diacríticos) en las redacciones y las editoriales pasó algo muy habitual, nadie sabía nada de esa señora; como mucho se la unía a dos polacos notables pero a mi ver menores, Zbigniew Herbert y Czeslaw Milosz. Szymborska es mejor que ellos, pero prácticamente nadie sabíamos. Yo tampoco. Y hasta de inicio creí (posible pereza intelectual) que sería una poetisa menor a la que convenía premiar para premiar quién sabe qué otra cosa de Polonia. Tuve la suerte de que poco después cayera en mis manos una antología francesa de Szymborska (1923-2012) y con asombro me percaté, empecé a percatarme, de que era sencillamente una poeta clara, original, aguda, sabia, elegíaca, intelectual, vital, en suma singular y maravillosa…
Ahora –desde hace años- está ya bastante traducida al español y hasta disponemos de una biografía suya, “Trastos, recuerdos” (Pre-Textos) y no le gustaban las biografías. Acabo de leer –en parte releer- una “Antología poética” (Visor) de Wislawa Szymborska
en edición y traducción, que suena muy bien, de Elzbieta Bortkewicz. Y al terminar la lectura he vuelto a decirme: Era una mujer genial, maravillosa. Pero sólo la conocimos y apreciamos al final de su vida, viejita (murió con 88 años) y ahora, dentro de poco, hará ya cuatro de su muerte. La injusticia, la pena –y no sólo hay que pensar en Gauguin o Van Gogh- es que estas cosas ocurren con infinidad de creadores notables, sobre todo poetas.  Sólo en Alemania (donde le otorgaron el premio Goethe en 1991) supieron de Szymborska fuera de Polonia algo antes. Sin duda ella era discreta y demasiado inteligente, sin duda desdeñaba la soez vulgaridad de los “trepas” pero, pese a todo, cómo no pensar en la rara e inculta condición humana, sólo con citar tres de sus poemas
magistrales: “Torturas”, “El ocaso del siglo”  o “Cebolla”. Alguno pertenece al que acasosea una de sus libros mayores: “Gente sobre el puente” (1986).  Leamos unos versos sueltos: “Milagro cotidiano:/ el hecho de que hay muchos milagros cotidianos” (…)  “Han sucedido ya demasiadas cosas/ que no debían haber sucedido/ y lo que tenía que pasar/ no ha pasado.” (…) “Malamente preparada para el honor de la vida…” ¿Qué es este brillo, en medio de las vacuas discusiones de los poetas? Es poesía. Inteligente y honda sin oscuridad, luminosa sin vanas rocallas, irónica por elegante, crítica y política sin aspaviento, original hasta el estallido de la pura voz, sabia sin alardes eruditos, refinada sin lazos de satén, profunda y real como profundo y real el respiro… Sinceramente lo repito: Wislawa Szymborska es una de los grandes poetas del siglo XX.A ratos parece querer adoptar un tono menor, porque nunca es vanidosa, pero su dicción y originalidad se vuelven torrente.  Habla de dos enamorados, unidos: “Es bonita esta seguridad,/ mas la inseguridad es aún más bonita.” Humana, terriblemente humana, y por tanto alabadora y denostadora de la humanidad, Szymborska (que sin duda no lo tuvo fácil) es monumental. Sin estatuas vacías.  
Luis Antonio de Villena

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