martes, 4 de agosto de 2015

June Crespo, fragmentos de un discurso amoroso





Las obras de June Crespo (Pamplona, 1982) se caracterizan por un uso experimental de la imagen y su explotación en el campo de las artes gráficas y la instalación escultórica. Todo es un sinfónico ejercicio de acoples, sinergias y desbordamientos, muy cercanos a los que practican artistas como Isa Genzken,Carol Bove o Bela Kolarova. Sus objetos se sitúan en los márgenes del ensamblage, el collage y la fotografía sin cámara (escáner, fotogramas, fotocopias) en una mezcla de registros y fuentes como lo esotérico, lo etnográfico, las cuestiones de género, las producciones de vanguardia históricas, la publicidad, los objetos de consumo general... 

Hay fuerzas ocultas en ellos, algo de biología molecular. La artista los observa con atención, buscando aquello que hay en ellos capaz de detonar otros significados. "Me interesa el límite entre escultura, instalación y display, las estructuras escultóricas que incorporan o responden a la arquitectura, que activan diferentes frentes y 'afecten' el uso del espacio", explica. Habla de efectos físicos y afectos psíquicos: "de trasladar sensaciones y posiciones físicas, como el hecho de estar de pie, estar tumbado o sentir el peso. Mis obras esconden humor y actúan como una emoción afirmativa, como una fuerza hacia delante". 
A ella la ha empujado a un lugar más que destacado entre los artistas de su generación. Está en uno de sus mejores momentos. Ganó el Gure Artea en 2013 tras acumular ya varios premios y becas desde que se licenció en Bellas Artes por la UPV/EHU en 2005. Desde entonces, muchas son las exposiciones en las que ha participado, entre otras Antes que todo (CA2M, 2010), Esta puerta pide clavo (Gante, Bélgica, 2012), Pop Politics: Activismos a 33 revoluciones (CA2M, 2012) y Pareidolia (Bacelos, Madrid, 2014). En 2014 fue una de las artistas españolas en pasar por IAPSIS, una de las residencias para artistas más prestigiosas situada en Estocolmo. Ahora acaba de presentar su primera individual en la renovada galería Carreras Múgica. La ha tituladoCosa y tú y en ella ha presentado sus últimos trabajos hechos de la intersección de chapas de hierro y la superposición de bloques modulares de cemento, intercalados con revistas o revestidos con ropas. Dialogan como fragmentos de un discurso amoroso. 

-Mucho afecto esconden sus instalaciones y esculturas. Háblenos de su proceso creativo...
-Sí, mi trabajo plástico surge con un gesto afectivo o asociativo sobre materiales que recopilo o yo misma fabrico sin un fin definido a priori, con acciones tan simples como reunir, plegar o amontonar. Muevo innumerablemente las cosas de sitio y de posición, las 'activo' en encuentros pasajeros y diferentes combinaciones, e intento verlas de una manera no conocida. Los momentos más productivos coinciden con cesar un empeño, perder el respeto o bajar la guardia, como cuando ordeno o recojo los restos, cuando estoy saliendo por la puerta del estudio o miro las obras de reojo. En definitiva, cuando aparecen cosas inesperadas y soy capaz de verlas. Es un toma y daca, una especie de negociación objeto-sujeto. 


-Al ver sus obras, uno puede pensar rápidamente en tareas de bricolaje.
-Me identifico con la descripción que hace Clause Levi-Strauss del bricoleur en El pensamiento salvaje. Entre otras cosas, dice que el bricoleur es el que obra sin plan previo y con medios apartados de los usos tecnológicos normales. Es el que no opera con materias primas sino ya elaboradas, con fragmentos, trozos y sobras. La regla del juego es: arreglárselas "con lo que tenga" mientras recogen y conservan sus elementos bajo el principio: 'de algo habrán de servir'. 

-También remiten al object trouvé de los surrealistas. ¿Están entre sus referentes?
-Sí, también me siento muy cerca de este modelo, no tanto por la idea de trabajar con objetos encontrados sino por la metodología que puede implicar. En mi caso trato de ejercer acciones sin un objetivo claro sobre objetos previamente seleccionados, fabricados o encontrados en relaciones insólitas. 

-¿Qué plantea con sus obras?
-De manera transversal, extraigo los objetos e imágenes del sistema de producción, consumo y circulación al que pertenecen, liberando así su potencial asociativo. En mis obras, se ven sometidos a otras relaciones, a diversas formas de extrañamiento y apropiación. En un impulso formal constructivo e iconoclasta, busco interrumpir el modo en el que leemos y percibimos las formas conocidas, para buscar una nueva implicación con ellas. Más que como una vía de expresión, pienso en mi práctica artística como un modo de digestión de lo que me atraviesa a diferentes niveles, ya sea personal, político, estético... y que tengo que resolver técnicamente.

-¿Cómo han ido cambiando las ideas y las formas desde que se licenció en Bellas Artes? 
-Empecé haciendo pequeños ensamblajes con objetos y piezas de pared, cercanas al collage, a partir de imágenes generadas con el escáner, fotocopias o fotogramas. Con el tiempo, he ido pasando a trabajar con la presencia de las obras en el espacio, haciendo esculturas exentas y algunos displays escultóricos para materiales gráficos. En los últimos meses, como en las esculturas presentes en la exposición Cosa y tú, me he forzado a prescindir de imágenes como material, para centrarme en aspectos más físicos y táctiles. 


Vista de la exposición Hitting it off (P-exclamation, Nueva York, 2014)
-¿Qué le interesa de la escultura?
-Me interesa la acción de recorrerla, rodearla, deambular por su 'espacio vital'. También, el punto de vista móvil que implica aprehenderla e integrar sus diferentes lados. Idealmente, el objeto tiene que devolverme cierta entidad, una presencia propia, una autonomía, una imagen que se sustenta en una corporalidad o materialidad articulada. Me interesa, igualmente, provocar una resonancia física entre el objeto y el espectador; que de algún modo active un escenario afectivo entre ellos, cierta tensión en ese encuentro.

-Háblenos de esos trabajos que hayan supuesto un salto hacia delante.
-Por un lado, ha sido importante las publicaciones Escanografías (CO-OP, 2010-11) y las obras de pared que hice en la misma época con materiales sobrantes de esas publicaciones. Hubo un momento, en que necesité salir de la pared y enfrentarme a la escultura, al cuerpo a cuerpo con el espectador. Las primeras las hice para la exposición Mitya (Ciudadela de Pamplona, 2012) acompañada de Elena Aitzkoa. Tenían forma de columna, cercanas a la escala humana, y estaban construidas a base de bloques modulares de escayola y cemente u hormigón, intercalando libros, revistas, maderas o piedras. Aunque fue un descubrimiento los primeros displays que hice con puntales de suelo a techo y de pared a pared, como en la exposición Hitting it off (P-exclamation, Nueva York, 2014), que servían para articular el espacio expositivo y, al mismo tiempo, como soporte para materiales gráficos propios y de otros artistas.

-En la próxima temporada mostrará su trabajo en el MARCO de Vigo, dentro del espacio Anexo. Se titulará Kanala. ¿Cómo enlazará ese trabajo con el que acaba de exponer en Carreras Múgica de Bilbao?
-Para la intervención en el MARCO continúo la línea de las esculturas más recientes. Están hechas de diferentes elementos de cemento amontonados y revestidos con ropas. Son obras que remiten a posturas corporales y que, desde lo fragmentario, aluden a los pliegues, articulaciones, suspensión y gravitación propias del cuerpo. A partir de estas obras, estoy trabajando con cilindros, masas y huecos como la mínima expresión de fragmentos corporales y que a su vez remiten a canalizaciones antiguas formadas por piezas de cerámica machihembradas. Ahora estoy introduciendo algunos materiales nuevos como el barro y estoy trabajando con Tomás, un alfarero del sur de Lugo, ya que quiero darle un acabado a las obras típico de la olería tradicional de la zona de Sober. Quiero trabajar con materiales que remitan a facturas técnicas muy dispares, que abarquen referencias temporales y usos distantes, desde el barro trabajado de la manera más antigua, a materiales técnicos más sofisticados. Hay un deseo de mezclar lo abyecto con lo trendy.

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